
Hoy me levanté sumamente tarde para ir al trabajo. Salí de casa huyendo confiada en que todo estaba en su lugar: cartera, llaves, monedero, maquillaje, laptop, en fin, todo lo que necesito para mi faena diaria. De camino al trabajo voy pensando en que hoy es un buen día para empezar. Había tomado como determinación el sentirme contenta con todo lo que tengo y con lo que aun me falta por recibir, sólo para darle un giro “emocionante” a la semana.Enciendo el radio, pongo Escape, en donde todos los días colocan las mismas canciones, las cuales terminan por entristecerme, aburrirme o sencillamente hacerme feliz. Me asomo al lugar en donde coloco las monedas para el peaje y veo que tengo muchas, tantas que confiada continuo mi largo camino diario hacia mi prometedor empleo. Paso el elevado y viendo que ya se acerca el puesto del peaje comienzo a sacar mi menudito y a contarlo para no equivocarme: 25, 26, 27…27?...y el 28, 29 y 30?!!!. Por primera vez en mi vida, me encuentro en medio de todos los carriles del peaje del “bello” municipio de Haina, con 27 pesos y una sonrisa, diciendo: mierda!, y ahora?. Huyo hasta el extremo derecho para parquearme (con cara de idiota); me digo a mi misma que qué maldito desorden de vida es el que llevo que ya hasta las monedas destinadas al peaje que tengo que pagar diariamente huyen de mi, que qué mala suerte tengo, que qué coños está pasando conmigo, para luego entrar a uno de esos ataques de risa mezclado con un sarcasmo inglés extraordinario. Me dije: bueno, por lo menos tengo un celular con minutos…a quién llamo?. Entro a la libreta de teléfonos y por más que le doy para arriba y para abajo, no se me ocurre quien podría sacarme del infortunio de no encontrar tres pesitos para volver a convertirme en la Kari Positiva de hace unos minutos. Luego de un rato se me ocurre llamar a mi mensajero, el cual llegó como en 5 minutos, dándome $50.00 pesos (cosa que me avergonzó de una manera que no puedo explicar) y una sonrisota de héroe motorizado y yo con cara de quien recibe un cheque de plywood gigante y no tiene idea aun de lo que esta ocurriendo porque ganó un fucking premio. Pensé inmediatamente que la única forma de compensar la rastrería de mi llamada telefónica era darle las monedas que tenía. Ahora ocurre lo que me hizo reclinar mi asiento hacia atrás. El mensajero al ver mi intención de darle mis $27 monedas respondió: no, no se apure Sra. Karina, ve ute’ que hay que sembra’ pa’ cosecha’. Sea donde sea que ‘te ute’ yo voy a recatala, no se preocupe, ute’ conmigo tiene su plato de aguacate, arro’ y calne apalte. Señores, me sentí tan bien en reconocer que al fin alguien, que no tiene el coeficiente intelectual, ni la educación de muchas de las personas con las que me he codeado en mi vida,
que vive al lado de un rio, que no tiene en donde caerse muerto, dijo lo más sensato que he escuchado en meses y muy real. Esa frasecita: “hay que sembra’ pa cosecha’” me dejo perpleja, feliz y al final triste pero con los pies bien puestos sobre la tierra. La mayoría de las personas con los que compartimos este mundo, no entiende de estas cosas y sencillamente no les importa. Viven para ellos y no los culpo tampoco, porque muchas personas provocan que al final te conviertas en un hijo de la gran puta y que termines siendo un maldito egoísta al que no le importa nada ni nadie, solo su beneficio personal. Con mi mensajero llevo una muy buena relación laboral. Siempre lo ayudo en lo que puedo, pero nunca pensé que ese señor, que hasta hoy en la mañana no tenia ese lugar especial que hoy ocupa en mi como ser humano, iba a darme la mejor lección de mi vida, y sólo por unos $3 pesos que faltaron en mi cartera y en el rinconcito en donde no albergaba la esperanza de que un día las cosas puedan cambiar para mí y para todos los seres que creen en el milagro de la vida, la fe y el amor verdadero.
que vive al lado de un rio, que no tiene en donde caerse muerto, dijo lo más sensato que he escuchado en meses y muy real. Esa frasecita: “hay que sembra’ pa cosecha’” me dejo perpleja, feliz y al final triste pero con los pies bien puestos sobre la tierra. La mayoría de las personas con los que compartimos este mundo, no entiende de estas cosas y sencillamente no les importa. Viven para ellos y no los culpo tampoco, porque muchas personas provocan que al final te conviertas en un hijo de la gran puta y que termines siendo un maldito egoísta al que no le importa nada ni nadie, solo su beneficio personal. Con mi mensajero llevo una muy buena relación laboral. Siempre lo ayudo en lo que puedo, pero nunca pensé que ese señor, que hasta hoy en la mañana no tenia ese lugar especial que hoy ocupa en mi como ser humano, iba a darme la mejor lección de mi vida, y sólo por unos $3 pesos que faltaron en mi cartera y en el rinconcito en donde no albergaba la esperanza de que un día las cosas puedan cambiar para mí y para todos los seres que creen en el milagro de la vida, la fe y el amor verdadero. Hope is everything, love makes the world go round.
Miss Toria Corta y Entre papeles :)

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